Pure Love.

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La vida duele. Duele por el mero hecho de que sólo existe durante unos años. Algunos duran más. Otros menos. La cuestión es pasar el tramite de la mejor manera posible. El amor no ayuda a ello.
El amor es una técnica de aceptación de la vida. ¿Qué sentido tendría la vida si no amas?. O aún mejor, ¿si no eres amado?.
Aceptamos esta herramienta inoculada en nuestro interior culturalmente. La aceptamos con los ojos cerrados. Hay que amar. Tenemos que amar. Consignas vilmente bombardeadas en el cine, la televisión, las canciones, la literatura… Y vamos por el mundo como dianas humanas dispuestos a ser alcanzados por el amor.
Desdichados seres enamorados que sufrirán el azote de la cara oculta del amor. Sufrirán por anhelar aquello que no existe. Buscarán una y otra vez. Lo intentarán una vez más. “La ultima, lo juro”. Se repiten una y otra vez. Una y otra vez. Hasta la extenuación. Hasta desencantarse. Hasta conformarse.
Amor puro. Si existió se extinguió.

Pure Love. Víctor Fandiño.

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