Tiempo.

Hacía mucho tiempo que no se veían. Tanto que no recordaban como sonaban sus pieles al acariciarse. Igual era demasiado tiempo. Tiempo, que curioso.

Hubo un tiempo en que se amaron. Se amaron tanto que se olvidaron de sí mismos. Él era ella y ella era él. Uno solo. Un alma. Unas mismas manos. Un mimo corazón.

Con el tiempo todo se fue desdibujando. Igual que cuando no has dormido y a la mañana siguiente no sabes si lo que ves es real o no. Igual que cuando se derrama un vaso de agua en una carta escrita a mano.

Con el tiempo se fueron acostumbrando. La costumbre hizo que llegara el dolor. Del dolor se pasó al odio. Del odio a la indiferencia. Y todo ello por culpa del tiempo.
El inexorable tiempo. Un tiempo que juraron compartir hasta el fin de los tiempos.

Tiempo. Víctor Fandiño.

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